misivas


para mí más tarde

Publicado en misivas el 29 de Agosto, 2005, 14:05 por paralelojuan

La Estrella, 29 de agosto de 2005

uno podría llegar a pensar que todos los momentos son momentos críticos.  Digo, si uno logra mirar la vida en perspectiva.  Siempre va a pasar algo, siempre hay que estar en vilo, a la expectativa, no vaya a ser que pase desapercibido un acontecimiento en verdad importante.  La otra opción es dormir.  O estar en standby.  Estado de No Alerta.  Y así la capacidad de asombro es cada vez más grande y así el mundo siempre se está inventando

lo que pasa es que no pasa nada.  Y cuando uno dice eso es porque inevitablemente está esperando que pase algo.  El problema es, entonces, que no pasa nada de lo que estoy esperando que pase.  No corre, ni camina, ni se desplaza en ninguna dirección.  Mejor es pensar que no tengo nada.  Así las palabras no se acumulan sumando puntos importantes a este estado en el que estoy y no hacen daño.  Aunque esto no me importa, no me asusta o preocupa.  El daño, obvio.  Eso es todo

¿Cómo definirla? que es necesario.  No es nada de lo que ya conozco.  No se parece a nada ni a nadie.  Por eso mi desconcierto.  ¿Habrá que darle un nuevo territorio en las palabras que me permita su clasificación?  Ya no dudo.  Lo que está claro es que no me encuentro preparado para afrontar su universo simbólico.  Ella cree que sí.  La verdad a ella todo esto le importa nada ya que esta cómoda.  Parece ser que lo más importante es su comodidad.  Es como si también me importara a mi y ya basta de posiciones sumisas.  Odio tener que reconocerlo

y hablo con ella y todo vuelve a tener ese color.  Sabe como hacer de mí esto que ahora soy.  Sabe como convertirme en peluche.  Sabe como dominarme.  Y lo disfruto

Carta a The New Blond

Publicado en misivas el 27 de Julio, 2005, 10:56 por paralelojuan

El Cortijo (Medellín), 26 de julio de 2005

Escucho "Gimme the car" de Violent Femmes, una banda estrechamente ligada a mi adolescencia.  Carlos me pasó un cd de mp3 con un trabajo de esta banda que alguna vez regalé a un primo que se fue a vivir a Francia.

¿Por qué escribir? ¿Por qué no mejor hablar?  Hablando pierdo claridad, normalmente, vos me conocés.  Me pierdo en mil anécdotas de tiempos lejanos.  Y es que es de hoy de lo que quiero hablar.  De hoy, de hoy.  Es de hoy que es mi historia.  Hoy lo repito, ahora, cual mantra. 

Ayer tenía más ganas de escribir pero no tenía cigarrillos.  Escribir sin cigarrillos es casi imposible.  No, corrijo, es imposible.

De hoy, ¿qué de hoy? ¿de cuál hoy? ¿qué pasa?

Ce tout.  La distancia que permite mirar las cosas en perspectiva.  El único problema de escribir es que las palabras tienden a existir más allá del tiempo de la enunciación.  Es decir que uno puede ser citado con mayor facilidad y esto siempre es un problema.  Las palabras se convierten en objetos manejables y manipulables.  Nadie puede decir que yo dije esto o aquello, ya que siempre queda un territorio vació en la interpretación y uno podría escabullirse por ahí fácilmente.  Pero lo escrito, la palabra–texto.  Bueno ya lo dije.  Nada que hacer.

¿Qué decir entonces?

Todo se reduce al sábado (viernes).  Parece ser que el sábado (viernes) quería besarte.  Eso es todo.  Por eso la conversación del domingo (sábado).  Por eso mi propuesta, que luego dije que no lo era, pero sí.  Ahora sé que sí.  No, no es una propuesta, es el camino.

Es sábado, casi domingo cuando colgamos.  Muy tarde para llamar a nadie y decirle que no quiero (irme, alejarme) (besarte) aunque quiero (irme, alejarme) (besarte) ya que es lo mejor, pero ¿quién sabe que es lo mejor? y entonces nadie me va a decir nada ya que cualquier comentario sería a favor de lo que yo decida y decidir es el problema.  Claro que sé que es lo mejor, pero la pregunta es ¿mejor para qué? ¿qué significa "es lo mejor"? ¿qué significa eso?  Y ahora aparece de nuevo la duda.

Lo mejor es desaparecer en todo caso.  Es por eso que...